martes, 15 de marzo de 2011


¿Águila O…?

  
Un águila está hecha para el cielo y no para el suelo. Su gloria está en surcar los aires en espacios tan extensos como el panorama mismo. La altura de su vuelo puede ser más allá de las nubes, pero sus ojos alcanzan avistar pequeños roedores semi-ocultos en el pasto; es decir posee una super-visión.
Isaías 40:31 “Levantarán alas como las águilas” se refiere a que con su fuerza Omnipotente, Dios hace a sus hijos como águilas. Significa que les dará todo el poder necesario para realizar sus  elevadas metas, visión de largo alcance, vigor y fuerza sobresalientes. Capaces de mantenerse en pos del objetivo en medio de cualquier circunstancia. No hay en el águila asomo de debilidad.
La iglesia es un águila.
Está hecha para el cielo y no para el suelo. (Aunque está en el mundo; no es del mundo) Su visión alcanza “cielo nuevo y tierra nueva” Su fuerza es tal que “las puertas del hades no prevalecerán contra ella” es decir: no soportarán su empuje. Frente al poder de sus ministerios algunos dijeron: “Los dioses se han hecho semejantes a los hombres” Hechos 14:11 Refiriéndose a Bernabé y a Pablo.
La iglesia no debe detenerse , siempre debe y puede estar en movimiento. En realidad la iglesia; ¡Iglesia!; nunca ha necesitado ser restaurada, porque nunca ha sido destruida ni silenciada, ni ninguna cárcel ha sido suficiente para detenerla. El Señor Jesucristo  dotó a la iglesia de todo lo necesario para poder representarlo  dignamente en la tierra; del modo en que el águila representa dignamente a todo el género aviar.
Del mismo modo en que el  águila no fue hecha para el encierro; tampoco la iglesia de Dios para el claustro. ¿Acaso no es desolador ver un águila enjaulada? Al mirarla encerrada en un zoológico, uno desea verla abrir súbitamente sus enormes aladas y alzar su majestuoso vuelo.
                                                                                                                                          
La Jaula
Pero alguien nos puso una trampa. Nos metió ideas en la cabeza. Nos hizo creer que sin templo no somos nada; ni somos iglesia. Que el diablo tuvo que ver… no lo dudo; y que algo del suelo (mundo); también. Pero ni el diablo ni el mundo pudieron hacerlo solos. Nuestra propia carnalidad aportó lo que faltaba.
El afán  de posesiones,  la búsqueda de fama, hacerse un nombre,  hacerse de poder, o simplemente satisfacer el placer del triunfo terrenal; han logrado que la iglesia quede atrapada entre los barrotes de sus propios templos. Mucho; pero mucho, de lo que se hace en las iglesias es pro-templo, desde el templo y en el templo. Los templos son estacionarios no pueden moverse; pero la iglesia fue hecha para moverse; para volar muy alto. La iglesia nació libre.

El día en que el águila de Dios se transformó en loro.
La iglesia; a pesar de todo el potencial divino recibido, decidió enjaularse entre sus muros y dejó de proclamar el Evangelio a los perdidos en los espacios abiertos para los que fue hecha. Limitó la potente visión que obtenía desde el cielo a pleno vuelo, a lo que puede ver desde adentro de la jaula estando a ras del suelo.
 
En vez de surcar los aires con su vuelo majestuoso (anunciando las virtudes de Aquel que todo lo llena en todo); se conformó  con invitar  desde su jaula a los transeúntes; gritándoles cual loro de hermoso y policromático plumaje ¡Vengan, vengan! ¡Aquí tenemos la verdad!; ¡Aquí tenemos la verdad! ¡Aquí está la salvación! En tanto: otras aves que no son por naturaleza águila, sino más bien pedestres nacidas en el suelo y  para el suelo, andan libres de jaulas, canturreando  cada día su error por las calles, las plazas,  las casas y a los cuatro vientos. Agregando más y más prosélitos a su movimiento terrenal.
Sin temor a equivocarme:
Hoy  la tarea más difícil después de lograr que alguno llegue al templo, es que salga del templo y  vaya a donde está el pecador;  en las calles. De la mayoría de las iglesias he escuchado: -Salimos muy poquitos a evangelizar (y eso en las mejores)
Enjaulada entre semana y también los fines de esemana.
Entre semana la iglesia no tiene tiempo para Dios porque está enjaulada en sus trabajos. Anda muy ocupada en el cumplimiento de sus responsabilidades económicas.  Los domingos no tiene tiempo de volar por que debe encerrarse en sus templos si quiere cumplir sus deberes religiosos.
¿No es verdad que la iglesia está enjaulada en jaulas que ella misma se hizo?
No es la culpa del diablo, ni del mundo, ni mucho menos de Dios. Gustosamente hemos cambiado “el vuelo a cielo abierto” por la comodidad de una jaula dorada llamada templo.
Mis amados consiervos en el ministerio; especialmente los jóvenes.
Que nuestros templos dejen de ser vistos como santuarios a la manera del lugar santísimo del tabernáculo o del templo en Jerusalén. Sagrado es el templo del Espíritu Santo, es decir: cada uno de nosotros. Esta fue la razón por la que Jesús dijo “Viene la hora en que no se adorará a Dios aquí o allá”;  “No quedará de ésto piedra sobre piedra” y también por la que “el velo del templo se partió en dos de arriba abajo” al morir nuestro Salvador. No más rituales ni lugares que enjaulen; el acceso está abierto. Indispensable es congregarse pero el lugar es cualquiera,  somos  libres.
Si hoy por disposiciones de ley tenemos el deber de congregarnos en templos, que sean usados y no adorados.  Un templo es útil:
  • Cuando la iglesia lo usa como centro de entrenamiento de nuevos soldados de Cristo con la Palabra y la oración y por supuesto para la adoración.
  • Cuando se usa para tomar acuerdos, establecer estrategias, cobrar fuerzas y volar al campo, porque los perdidos no están adentro sino afuera.
  • Y cuando la obra de la iglesia no es el templo mismo sino la evangelización, discipulados, gente, inconversos, creyentes, discípulos, hombres, mujeres y niños, que deben ser formados a la estatura de Cristo.
Si es indispensable un edificio o lugar… ¡Ni modo!
Para terminar:
¿Había notado que la mayor expansión del reino de  Dios, se dio cuando la iglesia no construía templos? (Cheque el libro de Hechos de los Apóstoles y la historia inmediata a la era apostólica)
¡Basta de romper púlpitos a golpes y hacer alharacas dentro de la jaula!. No; no es ahí donde hace falta.

¡La iglesia es un águila no un loro.!


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