jueves, 31 de marzo de 2011

Pr. Enrique Chaij habla sobre libro misionero “Todavia Existe Esperanza”


Vivimos en un mundo complicado. En las ciudades de Sudamérica, las personas transitan cargadas de preocupaciones y temores. Por eso, el libro misionero para el 2011 se titula Todavía existe esperanza. Hablar de esperanza es como un soplo de aire fresco para el alma.
Este libro tiene una tirada de 10 millones de ejemplares (7 millones en portugués y 3 millones en castellano), y su distribución será gratuita en todo el territorio de la División Sudamericana (DSA). Enrique Chaij nació en Buenos Aires, en 1933. Se graduó en Teología en el Colegio Adventista del Plata. Trabajó como instructor bíblico, redactor de la ACES, evangelista y director de Relaciones Públicas y Comunicación de la Asociación Bonaerense. Fue pionero en el área de las comunicaciones adventistas. Es el creador del micro programa radial “Una Luz en el camino”, que se emite de manera ininterrumpida en numerosas y conocidas radios argentinas desde el 2 de junio de 1964. Reconocido en todos los medios de comunicación de Argentina, “Una Luz en el camino” ha recibido numerosos premios de entidades no adventistas por la contribución a la sociedad. Durante 33 años, el Pr. Chaij fue director, orador y guionista de la emisión radial. También dirigió el programa televisivo llamado “Encuentro con la Vida”.
prenriquechaij Pr. Enrique Chaij habla sobre libro misionero Todavia Existe EsperanzaAdemás, es autor de 30 libros, entre los que se destacan: El delicado arte de convivir; El poder del amor; A pesar de todo; ¡qué linda es la vida!; Nuestro amigo Jesús; Así da gusto vivir; Hacia la superación personal; Triunfantes en el dolor; Cómo vencer los problemas; y Vivir en positivo. Para conocer más detalles de esta obra, fue entrevistado su autor, el Pr. Enrique Chaij.
REVISTA ADVENTISTA: ¿Qué importancia le asigna a este gran proyecto de la División Sudamericana (DSA)?
ENRIQUE CHAIJ: Es un extraordinario proyecto de fe y de alcance continental que tendrá efectos impredecibles. Pensemos que estos libros llegarán a 10 millones de hogares, es decir, a 40 millones de personas. Si colocáramos todas estas hojas, una al lado de la otra, de manera apaisada, obtendríamos una larguísima cinta de unos 120.000 km de longitud, capaz de rodear tres veces la Tierra sobre la línea ecuatorial. ¡Es una gigantesca empresa misionera bajo la conducción del Espíritu del Señor!
RA: ¿Qué propósito persigue el libro?
EC: Alcanzar la mayor cantidad posible de personas con el mensaje bíblico de esperanza y salvación. Esas personas podrán ser creyentes o no creyentes. Pero, especialmente, el libro quiere llegar al corazón de la gente secular, para despertar en ellos inquietudes espirituales y convertirlos a Cristo.
RA: ¿Cuál es el tema general que aborda el libro?
EC: El libro se concentra en la vida y en la obra de nuestro Señor Jesús: su amor, sus predicaciones, sus milagros, su muerte, su resurrección, su actual intercesión y su inminente regreso. Las páginas presentan a un Cristo amigable y perdonador, que escucha y responde nuestras oraciones, que atiende nuestras necesidades personales y que bendice a nuestras familias. Es un libro cristocéntrico, que muestra que la vida no termina con esta corta experiencia humana, que podemos vivir para siempre con Dios, que hay un más allá de todos los altibajos de esta vida terrena. Por eso, los últimos capítulos constituyen una apelación para aceptar a Jesús como Salvador e invitan a la preparación espiritual para el día de su gloriosa venida.
RA: Después de haber escrito la obra, ¿qué expectativas tiene usted acerca de los resultados de su distribución masiva?
EC: Veo por fe un enorme ejército de hermanos y hermanas obsequiando el libro en el vasto territorio de la DSA, y cosechando luego numerosas conversiones para Cristo. En las grandes ciudades y en los pueblos más pequeños, en los montes y en las islas –sea en portugués o en castellano–, el mensaje del eterno amor de Dios resonará en millones de corazones, y el Señor de la mies dará abundante fruto para bendición de su iglesia y la gloria de su nombre.
Veo por fe a miles de vecinos, amigos, desconocidos y familiares no adventistas leyendo con interés Todavía existe esperanza y, más tarde, recibiendo estudios bíblicos, asistiendo a algún grupo pequeño y, finalmente, ingresando al pueblo de Dios, que espera el glorioso regreso de Cristo.
RA: ¿Qué les diría a los miembros de iglesia frente a este magno proyecto misionero?
EC: Que se involucren sin falta en esta tarea, y que la consideren un privilegio único para dar testimonio de nuestra fe. Es una bendición tomar parte en un proyecto misionero de tal dimensión. ¡Un pueblo unido en una sola tarea, con un solo propósito, predicando un solo mensaje a un mundo que vive sin esperanza!
El tiempo es corto. El fin está cerca. El Señor vuelve pronto. No sabemos si volveremos a tener una oportunidad tan extraordinaria como esta. Salgamos con fe y oración, en el nombre del Señor, y él premiará nuestra labor. Pidamos que el Espíritu Santo nos ayude a dar con las personas que están buscando al Salvador. Una vez alguien nos llevó a los pies de Cristo. ¿No haremos ahora esa misma obra en favor de otros? Una vez Jesús dejó el cielo y vino a nuestro mundo para darnos salvación. ¿No podremos hoy, tú y yo, dar a conocer a otros esa salvación provista por Jesús? ¡No existe mayor gozo que este! ¡Llena tu alma con este santo gozo del Señor! ¡Disfruta de esta incomparable bendición!
[Equipo ASN, Por Marcos Blanco y Pablo Ale, adaptado de la Revista Adventista]

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