viernes, 22 de mayo de 2015
[1] Esta fue una refutación que el Dr. Mervyn Maxwell, reconocido historiador de la IASD, presento ante Alfred C. McClure, presidente de la División Norteamericana de aquella época, el cual estaba a favor de la ordenar pastoras a nivel de Divisiones. Dicho documento puede ser descargado de la siguiente dirección:http://www.4shared.com/
lunes, 29 de septiembre de 2014
E ste incidente
resulta problemático para muchos que hallan difícil aceptar que Dios le
ordenara a Oseas casarse con una prostituta. Aún tenemos que ver si ese fue el
caso o no, pero su experiencia como profeta fue un tanto inusual. Coloquemos a
Oseas dentro de su tiempo y contexto para entender mejor su ministerio...
1.
Contexto histórico: Oseas cumplió su labor mayormente en
el reino del norte hacia el fin de la monarquía dividida. La introducción al libro nos
sitúa en el tiempo: durante el reinado de Jeroboam II de Israel (785-745 a.C.).
Oseas siguió activo hasta poco antes de la destrucción deSamaria en el 722
a.C. Con el fin de preservar la unidad política del reino del norte, se
construyeron dos santuarios, uno en Betel y otro en Dan. Allí se adoraban dos
becerros de oro, quizá como sustitutos de los querubines del arca del pacto,
ubicada en el templo de Jerusalén en el reino de Judá. Esto contribuyó al
deterioro espiritual del pueblo de Israel.
En ese tiempo Israel estaba atravesando un difícil período político y
religioso. Abundaban las intrigas políticas. Durante los últimos 24 años del
reino, seis reyes tomaron el trono por la fuerza. La adoración a Dios se había
pervertido y la gente lo adoraba usando a Baal como modelo. Así es que Baal
llegó a ser el dios de Israel, el dios de la fertilidad, adorado en los lugares
altos y en los bosques con el propósito de garantizar la fertilidad de la
tierra, los animales y la familia. En toda la tierra prevalecía la degradación
social, política y religiosa (4:2, 13).
2. El casamiento de
Oseas: El Señor dijo al profeta: "Ve, toma por mujer a una
prostituta" (1:2). La lectura natural del relato indica que estamos
hablando de un evento real (no simbólico) en la vida del profeta. La palabra
"prostituta" puede referirse a lo que ella llegaría a ser, o a una
descripción de sus antepasados. La traducción literal sería
"esposa de promiscuidad"; es decir, una mujer de valores morales
laxos (el sustantivo hebreo zoná puede referirse al adulterio, la fornicación o
la prostitución).
Oseas se casó con Gomer y tuvo tres hijos con ella (puede que dos no hayan sido
suyos; 2:4, 5). Los nombres de los niños ilustraban los planes de Dios para su
pueblo (1:4-9). En algún momento del matrimonio, Gomer cometió adulterio y
abandonó a su familia. El capítulo 2 describe vívidamente la angustia del
profeta. La amenazó con el divorcio, pasó por sentimientos de rechazo que
proyectó en sus hijos, y finalmente se reconcilió con el rechazo. Entonces Dios
le ordenó
ir a demostrarle su
amor a su esposa, llevándola a casa (3:1). Así lo hizo.
3.
La experiencia de Dios: El profundo dolor del corazón de Dios
como resultado del adulterio espiritual de su pueblo y de la
depravación moral de su nueva religión sincrética, se encarnó en la experiencia
del profeta. Dios estaba dolorido y quería que su pueblo lo supiese. Después de
ordenarle a Oseas que trajera de regreso a su esposa adúltera, añadió:
"Así ama Jehová a los hijos de Israel, aunque ellos se vuelven a dioses
ajenos" (3:1). El triángulo amoroso presente en la vida del profeta
también era realidad en la experiencia divina con Israel.
Dios se muestra como un marido amante y rechazado que sufre por ello. Como
quiere que su esposa regrese, el Señor le cortará el camino hacia los ídolos
(2:6) y la llevará al desierto (2.14). Allí, Dios la enamorará otra vez (2:14):
"Corregiré su rebeldía y los amaré de pura gracia" (14:4). La lucha
interna de Dios se expresa maravillosamente en Oseas 11:8, 9. Dios estaba listo
para divorciarse de su pueblo, pero entonces exclama: "¿Cómo podré
abandonarte?" La conversión esperada en Israel ahora se produce en Dios.
El juicio contra su esposa es anulado en el corazón divino. Hay futuro para su
pueblo. Es el amor divino, ilustrado en la experiencia del profeta.
Fuente: Contestando Tu Pregunta
1. Contexto histórico: Oseas cumplió su labor mayormente en el reino del norte hacia el fin de la monarquía dividida. La introducción al libro nos sitúa en el tiempo: durante el reinado de Jeroboam II de Israel (785-745 a.C.). Oseas siguió activo hasta poco antes de la destrucción deSamaria en el 722 a.C. Con el fin de preservar la unidad política del reino del norte, se construyeron dos santuarios, uno en Betel y otro en Dan. Allí se adoraban dos becerros de oro, quizá como sustitutos de los querubines del arca del pacto, ubicada en el templo de Jerusalén en el reino de Judá. Esto contribuyó al deterioro espiritual del pueblo de Israel.
En ese tiempo Israel estaba atravesando un difícil período político y religioso. Abundaban las intrigas políticas. Durante los últimos 24 años del reino, seis reyes tomaron el trono por la fuerza. La adoración a Dios se había pervertido y la gente lo adoraba usando a Baal como modelo. Así es que Baal llegó a ser el dios de Israel, el dios de la fertilidad, adorado en los lugares altos y en los bosques con el propósito de garantizar la fertilidad de la tierra, los animales y la familia. En toda la tierra prevalecía la degradación social, política y religiosa (4:2, 13).
2. El casamiento de Oseas: El Señor dijo al profeta: "Ve, toma por mujer a una prostituta" (1:2). La lectura natural del relato indica que estamos hablando de un evento real (no simbólico) en la vida del profeta. La palabra "prostituta" puede referirse a lo que ella llegaría a ser, o a una descripción de sus antepasados. La traducción literal sería "esposa de promiscuidad"; es decir, una mujer de valores morales laxos (el sustantivo hebreo zoná puede referirse al adulterio, la fornicación o la prostitución).
Oseas se casó con Gomer y tuvo tres hijos con ella (puede que dos no hayan sido suyos; 2:4, 5). Los nombres de los niños ilustraban los planes de Dios para su pueblo (1:4-9). En algún momento del matrimonio, Gomer cometió adulterio y abandonó a su familia. El capítulo 2 describe vívidamente la angustia del profeta. La amenazó con el divorcio, pasó por sentimientos de rechazo que proyectó en sus hijos, y finalmente se reconcilió con el rechazo. Entonces Dios le ordenó ir a demostrarle su amor a su esposa, llevándola a casa (3:1). Así lo hizo.
3. La experiencia de Dios: El profundo dolor del corazón de Dios como resultado del adulterio espiritual de su pueblo y de la depravación moral de su nueva religión sincrética, se encarnó en la experiencia del profeta. Dios estaba dolorido y quería que su pueblo lo supiese. Después de ordenarle a Oseas que trajera de regreso a su esposa adúltera, añadió: "Así ama Jehová a los hijos de Israel, aunque ellos se vuelven a dioses ajenos" (3:1). El triángulo amoroso presente en la vida del profeta también era realidad en la experiencia divina con Israel.
Dios se muestra como un marido amante y rechazado que sufre por ello. Como quiere que su esposa regrese, el Señor le cortará el camino hacia los ídolos (2:6) y la llevará al desierto (2.14). Allí, Dios la enamorará otra vez (2:14): "Corregiré su rebeldía y los amaré de pura gracia" (14:4). La lucha interna de Dios se expresa maravillosamente en Oseas 11:8, 9. Dios estaba listo para divorciarse de su pueblo, pero entonces exclama: "¿Cómo podré abandonarte?" La conversión esperada en Israel ahora se produce en Dios. El juicio contra su esposa es anulado en el corazón divino. Hay futuro para su pueblo. Es el amor divino, ilustrado en la experiencia del profeta.
Fuente: Contestando Tu Pregunta
Los Reyes Magos: ¿Cuáles son los nombres de los tres reyes magos?
By Todo Adventista Techs on 14:55
P arecería que uno puede llamar a los tres reyes magos que visitaron a Jesús por cualquier nombre que uno deseara, pero la tradición lo has ha nombrado Gaspar, Baltasar y Melchor.
Aquí esta el artículo del Comentario Bíblico sobre los reyes magos: Hombres sabios, del griego “Magoi,” que designa hombres de clases educadas varias. Nuestra palabra “magos” viene de esta raíz. Pero estos “hombres sabios” no eran magos en el moderno sentido de realizar magias. Ellos eran de nacimiento noble, educados, ricos, e influyentes. Eran los filósofos, los consejeros de la realeza, entendidos en toda la sabiduría del antiguo Este. Los “hombres sabios” que vinieron buscando al niño Jesús no eran idólatras; eran hombre de integridad (El Deseado de Todas las Gentes
, Pág. 59, 61)...Continúa...
Ellos estudiaron las Escrituras hebreas y allí encontraron un trascripción más clara de la verdad. En particular, las profecías Mesiánicas del Antiguo Testamento llamaron su atención, y entre ellas encontraron las palabras de Balaam: “Saldrá estrella de Jacob” (Números 24:17). Probablemente también supieron y entendieron el tiempo de la profecía de Daniel (Daniel 9:25, 26), y llegaron a la conclusión de que la llegada del Mesías estaba cerca (Ver El Deseado de Todas las Gentes
, Pág. 61 y 62).
La noche del nacimiento de Cristo, una misteriosa luz apareció en el cielo que se volvió una estrella luminosa que persistió en los cielos occidentales (ver El Deseado de Todas las Gentes
, Pág. 60). Impresionados con su importancia, los hombres sabios volvieron una vez más a los sagrados rollos. Según ellos buscaron entender el significado de los escritos sagrados, fueron instruidos en sueños para ir en busca del Mesías. Como Abraham, al principio no supieron a dónde irían, pero siguieron según la estrella guía los dirigía en su camino.
La tradición de que había tres hombres sabios surgió del hecho de que hubieron tres regalos (Mateo 2:11), pero esto no tiene soporte en la Escritura. Una interesante, pero indigna, leyenda da sus nombres como Gaspar, Baltasar, y Melchor. La infundada idea de que eran reyes fue deducida de Isaías 60:3 (Cf. Apocalipsis 21:24).
Nichol, Francis D., Comentario Bíblico Adventista Del Séptimo Día
, (Washington, DC., Review and Herald Publishing Association), 1978.
Aquí esta el artículo del Comentario Bíblico sobre los reyes magos: Hombres sabios, del griego “Magoi,” que designa hombres de clases educadas varias. Nuestra palabra “magos” viene de esta raíz. Pero estos “hombres sabios” no eran magos en el moderno sentido de realizar magias. Ellos eran de nacimiento noble, educados, ricos, e influyentes. Eran los filósofos, los consejeros de la realeza, entendidos en toda la sabiduría del antiguo Este. Los “hombres sabios” que vinieron buscando al niño Jesús no eran idólatras; eran hombre de integridad (El Deseado de Todas las Gentes
Ellos estudiaron las Escrituras hebreas y allí encontraron un trascripción más clara de la verdad. En particular, las profecías Mesiánicas del Antiguo Testamento llamaron su atención, y entre ellas encontraron las palabras de Balaam: “Saldrá estrella de Jacob” (Números 24:17). Probablemente también supieron y entendieron el tiempo de la profecía de Daniel (Daniel 9:25, 26), y llegaron a la conclusión de que la llegada del Mesías estaba cerca (Ver El Deseado de Todas las Gentes
La noche del nacimiento de Cristo, una misteriosa luz apareció en el cielo que se volvió una estrella luminosa que persistió en los cielos occidentales (ver El Deseado de Todas las Gentes
La tradición de que había tres hombres sabios surgió del hecho de que hubieron tres regalos (Mateo 2:11), pero esto no tiene soporte en la Escritura. Una interesante, pero indigna, leyenda da sus nombres como Gaspar, Baltasar, y Melchor. La infundada idea de que eran reyes fue deducida de Isaías 60:3 (Cf. Apocalipsis 21:24).
Nichol, Francis D., Comentario Bíblico Adventista Del Séptimo Día
Iglesia Adventista recomienda que su personal y los miembros no viajen desde o hasta África Occidental
By Todo Adventista Techs on 16:58
El brote de la enfermedad en tres países de África Occidental ha producido la muerte de más de 930 personas durante los últimos seis meses, lo que incluye a un miembro de la iglesia. Joenpu Loweal, una enfermera adventista de 27 años, falleció después de contraer el virus en su trabajo en el Hospital Phebe en el condado de Bong, en Liberia, dijo James Golay, presidente de la Unión Misión de África Occidental.
En una comunicación electrónica con los presidentes de cada una de las trece divisiones y de dos territorios adjuntos, Landless recomendó:
Evitar los viajes desde o hacia los países afectados (Liberia, Sierra Leona y Guinea) a otros territorios hasta que existan claras evidencias de que la epidemia está amainando y bajo control.
En las áreas más afectadas, se pide evitar la asistencia a reuniones públicas.
Cuando sí se reúnan y saluden, se pide evitar los abrazos y otras demostraciones públicas de afecto durante estos momentos difíciles.
“Estas recomendaciones son estrictas, pero necesarias, y recuerdan a las que fueron introducidas hace unos años durante el brote de la gripe aviaria", dijo Landless.
La Organización Mundial de la Salud declaró que el brote de Ébola constituye una emergencia internacional de salud e instó a que varias cabezas de estado declararan el estado de emergencia. Según los informes de los medios, Margaret Chan, directora general de la OMS, dijo en el día de hoy una conferencia de prensa que los países afectados no pueden enfrentar por sí solos el brote de la enfermedad.
Las operaciones de dos hospitales adventistas de África Oriental están siendo monitorizadas de cerca por directivos de la sede central de la iglesia y de Salud Adventista Internacional, de California, que supervisa las dos instalaciones. En una entrevista, Landless dijo que hay una colaboración cercana entre la sede de la Iglesia Adventista, AHI y la Universidad de Loma Linda para enfrentar esta crisis.
Landless dijo que el Hospital Adventista Cooper de Liberia ha sido designado como un hospitallibre de Ébola. El gobierno de Liberia ha ordenado que los pacientes que sean sospechosos de estar infectados con el virus del Ébola deberían ser enviados a hospitales del gobierno diseñados específicamente para tratar la enfermedad, dijo.
"Estamos trabajando para garantizar la seguridad de los pacientes y el personal, y estamos haciendo lo mejor para seguir siendo un apoyo al agobiado sistema de salud durante esta etapa tan difícil para los territorios afectados", dijo Landless.
Los líderes de la iglesia dijeron que también están supervisando las operaciones en el HospitalAdventista de Waterloo de Sierra Leona.
"Nuestras oraciones, pensamientos y el apoyo están con todos los que han sido afectados e infectados", dijo Orville Parchment, asistente del presidente de la Iglesia Adventista.
El Ébola se ha esparcido por medio del contacto con los fluidos y tejidos corporales de la persona infectada. Según la OMS, los que están más en riesgo son el personal y los familiares que atienden a las personas afectadas por el virus. El Ébola produce la muerte de hasta el noventa por ciento de la gente que se contagia del virus.
El actual brote de Ébola es el más grande de los cuarenta años de historia del virus, dijeron los directivos de salud.
Los líderes de la sede central de la Iglesia Adventista dijeron que han supervisado la situación durante varios meses, sobre la base de la información de la OMS y los Centros de Control de la Enfermedad. En las últimas semanas, los líderes adventistas del África Occidental han pospuesto las conferencias programadas, entre ellos, una marcha de jóvenes y un encuentro de Ministerios de la Mujer.
—informe adicional de Gilbert Wari
Fuente: ANN
lunes, 24 de febrero de 2014
Infierno: ¿Tormento eterno o aniquilación?
El infierno es una doctrina bíblica, pero ¿qué clase de infierno? ¿Un lugar donde los pecadores impenitentes arden para siempre y sufren dolor conscientemente en un fuego que nunca termina? ¿O un juicio penal mediante el cual Dios aniquila a los pecadores y el pecado para siempre?
Tradicionalmente, a lo largo de los siglos, las iglesias y los predicadores han enseñado categóricamente la idea de que el infierno es un tormento eterno. Pero en tiempos recientes, raramente oímos los viejos sermones de “fuego y azufre”, aun por parte de predicadores fundamentalistas, los que teóricamente todavía podrían estar comprometidos con dicha creencia. Su reticencia en predicar sobre el tormento eterno muy probablemente no se debe a la falta de integridad en proclamar una verdad impopular, sino a su aversión a predicar una doctrina que encuentran difícil de creer. Después de todo, ¿cómo es posible que el Dios que tanto amó al mundo que envió a su Hijo unigénito para salvar a los pecadores pueda también ser un Dios que tortura a la gente (aun al peor de los pecadores) para siempre, por el tiempo sin fin? ¿Cómo puede Dios ser un Dios de amor y justicia y sin embargo atormentar a los pecadores para siempre en un infierno ardiente?
Esta paradoja inaceptable ha inducido a eruditos bíblicos de todas las denominaciones a reexaminar las enseñanzas bíblicas referentes al infierno y el castigo final.1
He aquí la cuestión fundamental: ¿El fuego del infierno atormenta a los perdidos eternamente o los consume en forma permanente? Las respuestas a esta pregunta varían. Dos interpretaciones recientes destinadas a hacer más humano el infierno merecen una breve mención.
Puntos de vista alternativos sobre el infierno
Una perspectiva metafórica del infierno. La interpretación metafórica sostiene que el infierno es un tormento eterno, pero que el sufrimiento es más mental que físico. El fuego no es literal sino figurado, y el dolor es causado más por un sentido de separación de Dios que por tormentos físicos.2
Billy Graham expresa este punto de vista metafórico cuando dice: “A menudo me he preguntado si el infierno no es un terrible ardor dentro de nuestros corazones en busca de Dios, para tener compañerismo con Dios, un fuego que nunca podemos extinguir”.3 La interpretación de Graham es ingeniosa, por no decir otra cosa. Desafortunadamente, ignora el hecho de que la descripción bíblica del “ardor” no se refiere a un ardor dentro del corazón, sino a un lugar donde los malvados son consumidos.
William Crockett también arguye en favor de la interpretación metafórica: “El infierno, entonces, no debiera ser descrito como un infierno vomitando fuego como el horno ardiente de Nabucodonosor. Lo más que podemos decir es que los rebeldes serán expulsados de la presencia de Dios, sin ninguna esperanza de restauración. Como Adán y Eva serán echados, pero esta vez a la ‘noche eterna’, donde el gozo y la esperanza se han perdido para siempre”.4
El problema con esta imagen del infierno es que meramente desea reemplazar el tormento físico con la angustia mental. Algunos pueden cuestionar si la angustia mental eterna es realmente más humana que el tormento físico. Aun si eso fuera cierto, la reducción del cociente de dolor en un infierno no literal no cambia sustancialmente la naturaleza del infierno, puesto que éste todavía continúa siendo un lugar de tormento sin fin.
La solución ha de encontrarse no en una humanización o saneamiento del concepto tradicional del infierno, de suerte que finalmente pueda ser un lugar más tolerable donde los malvados pasen la eternidad, sino en una comprensión de la verdadera naturaleza del castigo final, el cual, como veremos, es una aniquilación permanente y no un tormento eterno.
Una perspectiva universalista del infierno. Una segunda revisión del infierno, más radical, ha sido intentada por los universalistas, quienes reducen el infierno a una condición temporaria de castigos escalonados que finalmente conducen al cielo. Los universalistas creen que finalmente Dios triunfará en su propósito de conducir a todo ser humano a la salvación y la vida eterna, de modo que nadie, en realidad, será condenado en el juicio final ya sea al tormento eterno o a la aniquilación.5
Nadie puede negar el atractivo que el universalismo tiene para la conciencia del cristiano, porque toda persona que ha sentido el amor de Dios anhela ver que él salve a todos. Sin embargo, nuestro aprecio por el interés de los universalistas en promover el triunfo del amor de Dios y en refutar el concepto antibíblico del sufrimiento eterno, no debe cegarnos al hecho de que esta doctrina es una seria distorsión de la enseñanza bíblica. La salvación universal no puede ser una idea correcta meramente porque la del sufrimiento eterno esté equivocada. El alcance universal del propósito redentor de Dios no debe confundirse con el hecho de que aquellos que rechacen su provisión de salvación perecerán.
Si bien tanto el punto de vista metafórico como el universalista representan esfuerzos bien intencionados para atenuar el concepto del sufrimiento eterno, fallan en hacer justicia a la información bíblica y de ese modo, en última instancia, tergiversan la doctrina bíblica del castigo final de los perdidos. La solución sensible a los problemas de la perspectiva tradicional debe encontrarse, no reduciendo o eliminando la cuota de dolor de un infierno literal, sino aceptando el infierno por lo que es: el castigo final y la aniquilación permanente de los malvados. Como dice la Biblia: “El malo no existirá más” (Salmo 37:10)* porque “su fin será la perdición” (Filipenses 3:19).
El infierno como aniquilación
La creencia en la aniquilación final de los perdidos se basa en cuatro consideraciones bíblicas principales: (1) la muerte como castigo del pecado; (2) el vocabulario bíblico sobre la destrucción de los malvados; (3) las implicaciones morales del tormento eterno; y (4) las implicaciones cosmológicas del tormento eterno.
La muerte como castigo del pecado. La aniquilación final de los pecadores impenitentes se indica, primero de todo, por el principio bíblico fundamental de que el castigo final del pecado es la muerte. “El que peque, ése morirá” (Ezequiel 18:4, 20). “Porque la paga del pecado es la muerte” (Romanos 6:23). El castigo del pecado, por supuesto, abarca no sólo la primera muerte, que todos experimentan como un resultado del pecado de Adán, sino también lo que la Biblia llama la segunda muerte (Apocalipsis 20:14; 21:8), que es la muerte final, irreversible, experimentada por los pecadores impenitentes. Esto significa que la paga final del pecado no es el tormento eterno, sino la muerte permanente.
La Biblia enseña que la muerte es la cesación de la vida. Si no fuera por la certeza de la resurrección, la muerte que experimentamos sería la terminación de nuestra existencia (1 Corintios 15:17, 18). Es la resurrección lo que hace que la muerte, en vez de ser el fin definitivo de la vida, se convierta en un sueño temporario. Pero no hay resurrección a partir de la muerte segunda, porque aquellos que la experimentan son consumidos en “el lago de fuego” (Apocalipsis 20:14). Esa será la aniquilación final.
El vocabulario bíblico sobre la destrucción de los impíos. La segunda razón apremiante para creer en la aniquilación de los perdidos en ocasión del juicio final es el amplio vocabulario de destrucción usado en la Biblia para describir el fin de los impíos. De acuerdo con Basil Atkinson, el Antiguo Testamento usa más de 25 sustantivos y verbos para describir la destrucción final de los impíos.6
Varios salmos, por ejemplo, describen la destrucción de los impíos con imágenes dramáticas (Salmos 1:3-6; 2:9-12; 11:1-7; 34:8-22; 58:6-10; 69:22-28; 145:17, 20). En el Salmo 37, por ejemplo, leemos que los malvados “como hierba serán pronto cortados” (vers. 2); “serán exterminados”, “el malo no existirá más” (vers. 9-10); los impíos “se disiparán como humo” (vers. 20), “serán exterminados juntos” (vers. 38). El Salmo 1 contrasta el camino de los justos con el de los malos. Del último se dice que “no se levantarán los malos en el juicio” (vers. 5), que son “como la paja que arrebata el viento” (vers. 4); y que “la senda de los malos perecerá” (vers. 6). En el Salmo 145, David afirma que el Señor “guarda a todos los que lo aman, pero destruirá a todos los impíos” (vers. 20). Esta muestra de referencias bíblicas sobre la destrucción final de los impíos armoniza completamente con la enseñanza del resto de las Escrituras.
Los profetas frecuentemente anuncian la destrucción final de los impíos en conjunción con el día escatológico del Señor. Isaías proclama que “los rebeldes y pecadores serán destruidos juntos. Y los que dejan al Eterno serán consumidos” (cap. 1:28). Se encuentran descripciones similares en Sofonías (1:15, 17-18) y en Oseas (13:3).
La última página del Antiguo Testamento hace una descripción contrastante entre el destino de los creyentes y el de los incrédulos. Sobre aquellos que temen al Señor, “nacerá el Sol de Justicia, y en sus alas traerá sanidad” (Malaquías 4:2). Pero a los incrédulos y soberbios, el día del Señor “los abrasará, y no quedará de ellos ni raíz ni rama” (Malaquías 4:1).
El Nuevo Testamento sigue fielmente al Antiguo en la descripción del fin de los impíos, con palabras e imágenes que denotan total aniquilación. Jesús comparó la completa destrucción de los malos con cosas tales como la cizaña que es atada en manojos para ser quemada (Mateo 13:30, 40); los peces malos que son tirados (Mateo 13:48); las plantas dañinas que son desarraigadas (Mateo 15:13); los árboles infructíferos que son cortados (Lucas 13:7); las ramas que se desechan para ser quemadas (Juan 15:6); los labradores infieles que son destruidos (Lucas 20:16); el siervo malo que será castigado (Mateo 24:51); los antediluvianos que fueron destruidos por el diluvio (Lucas 17:27); los habitantes de Sodoma y Gomorra que fueron destruidos por el fuego (Lucas 17:29); y los siervos rebeldes que fueron degollados al regreso de su amo (Lucas 19:14, 27).
Todas estas ilustraciones describen gráficamente la destrucción final de los impíos. El contraste entre el destino de los salvados y el de los perdidos es el de la vida en contraste con la destrucción.
Aquellos que apelan a las referencias de Cristo al infierno o al fuego eterno (gehenna, Mateo 5:22, 29-30; 18:8-9; 23:15, 33; Marcos 9:43-44, 46-48) para apoyar su creencia en el tormento eterno, fallan en reconocer un punto importante. Como lo señala John Stott, “El fuego en sí es calificado como ‘eterno’ y ‘que no se apaga’, pero sería muy raro si lo que es arrojado en él resultara indestructible. Nuestra expectativa sería precisamente lo opuesto: que sería consumido para siempre, no atormentado para siempre. De ahí que es el humo (evidencia de que el fuego ha hecho su obra) lo que ‘sube para siempre jamás’ (Apocalipsis 14:11; ver cap. 19:3).7 La referencia de Cristo a la gehenna no indica que el infierno es un lugar de tormento sin fin. Lo que es eterno o inextinguible no es el castigo sino el fuego, el cual, como en el caso de Sodoma y Gomorra, causa la destrucción completa y permanente de los impíos, una condición que dura para siempre.
La declaración de Cristo de que los impíos “irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:46) es considerada generalmente como una prueba del sufrimiento eterno consciente de los malignos. Esta interpretación ignora la diferencia entre castigo eterno y castigando eternamente. La palabra griega aionios (“eterno”) significa literalmente “que dura por los siglos”, y a menudo se refiere a la permanencia del resultado antes que a la continuación de un proceso. Por ejemplo, Judas 7 dice que Sodoma y Gomorra “sufrieron el castigo del fuego eterno [aionios]”. Es evidente que el fuego que destruyó a las dos ciudades fue eterno, no por su duración sino por sus resultados permanentes.
Otro ejemplo se encuentra en 2 Tesalonicenses 1:9, donde Pablo, hablando de aquellos que rechazan el Evangelio, dice: “Estos serán castigados de eterna destrucción por la presencia del Señor y por la gloria de su poder”. Es evidente que la destrucción de los impíos no puede ser eterna en su duración, porque es difícil imaginar un proceso de destrucción eterno, inconcluso. La destrucción presupone aniquilación. La destrucción de los impíos es eterna, no porque el proceso de destrucción continúe para siempre, sino porque los resultados son permanentes.
El lenguaje de destrucción es ineludible en el libro de Apocalipsis. Representa allí el método de Dios para vencer la oposición del mal hacia él mismo y a su pueblo. Juan describe con vívidas imágenes el lanzamiento del diablo, la bestia, el falso profeta, la muerte, el sepulcro y los impíos al lago de fuego, que es “la segunda muerte” (Apocalipsis 21:8; ver 20:14; 2:11; 20:6).
Los judíos frecuentemente usaban la frase “la segunda muerte” para describir la muerte final, irreversible. Pueden encontrarse numerosos ejemplos de ello en el Targum, la traducción aramea e interpretación del Antiguo Testamento. Por ejemplo, el Targum sobre Isaías 65:6 se expresa así: “Su castigo será en la gehenna, donde el fuego arde todo el día. He aquí, escrito está delante de mí: ‘No les daré respiro durante [su] vida, pero les aplicaré el castigo de sus transgresiones y entregaré sus cuerpos a la segunda muerte’ “.8
Para los salvados, la resurrección marca la recompensa de una segunda vida, superior, pero para los perdidos indica la retribución de una segunda muerte, definitiva. Así como no hay más muerte para los redimidos (Apocalipsis 21:4), tampoco hay más vida para los perdidos (Apocalipsis 21:8). La “segunda muerte”, entonces, es la muerte final, irreversible. Interpretar la frase de otra manera, como tormento consciente eterno o separación de Dios, es negar el significado bíblico de la muerte como cesación de la vida.
Las implicaciones morales del tormento eterno. Encontramos una tercera razón para creer en la aniquilación final de los perdidos en las implicaciones morales inaceptables de la doctrina del tormento eterno. La noción de que Dios tortura deliberadamente a los pecadores durante las edades sin fin de la eternidad es totalmente incompatible con la revelación bíblica de Dios como un Ser de amor infinito. Un Dios que les impone a sus criaturas una tortura inacabable, no importa cuán pecadores puedan haber sido, no puede ser el Padre amante que nos es revelado por Jesucristo.
¿Tiene Dios dos caras? ¿Es ilimitadamente misericordioso por un lado e insaciablemente cruel por el otro? ¿Puede amar tanto a los pecadores que envió a su Hijo para salvarlos, y sin embargo odiar tanto a los pecadores impenitentes como para someterlos a un interminable tormento cruel? ¿Podemos legítimamente alabar a Dios por su bondad, si atormenta a los pecadores por las edades de la eternidad? La intuición moral que Dios ha implantado en nuestra conciencia no puede aceptar la crueldad de una deidad que somete a los pecadores a un tormento sin fin. La justicia divina jamás podría demandar para pecados finitos la penalidad infinita del dolor eterno.
Además, el tormento eterno, consciente, es contrario a la visión bíblica de justicia porque tal castigo crearía una seria desproporción entre los pecados cometidos durante el lapso de una vida y el castigo resultante que duraría toda la eternidad. Como lo plantea John Stott: “¿No habría, entonces, una seria desproporción entre los pecados cometidos conscientemente en el tiempo y el tormento experimentado conscientemente durante toda la eternidad? No minimizo la gravedad del pecado como rebelión contra Dios nuestro Creador, pero cuestiono si el ‘tormento eterno, consciente’, es compatible con la revelación bíblica de la justicia divina”.9
Las implicaciones cosmológicas del tormento eterno. Una cuarta y última razón para creer en la aniquilación de los perdidos es que el tormento eterno presupone un dualismo cósmico eterno. El cielo y el infierno, la felicidad y el dolor, el bien y el mal continuarían existiendo para siempre uno al lado del otro. Es imposible reconciliar este punto de vista con la visión profética del nuevo mundo, según la cual no habrá más “llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4). ¿Cómo podrían olvidarse el llanto y el dolor si la agonía y la angustia de los perdidos fuesen características permanentes del nuevo orden?
La presencia de incontables millones sufriendo para siempre un tormento penosísimo, aunque esto ocurriera muy lejos del campamento de los salvados, sólo podría servir para destruir la paz y la felicidad del nuevo mundo. La nueva creación sería defectuosa desde el mismo comienzo, puesto que los pecadores permanecerían como una realidad eterna en el universo de Dios.
El propósito del plan de salvación es finalmente erradicar de este mundo la presencia del pecado y de los pecadores. Sólo si los pecadores, Satanás y los demonios son por último consumidos en el lago de fuego y extinguidos mediante la segunda muerte, podremos verdaderamente decir que la misión redentora de Cristo se ha cumplido. El tormento eterno proyectaría una sombra oscura permanente sobre la nueva creación.
Nuestra época necesita desesperadamente aprender el temor de Dios, y esta es una razón para predicar el juicio y el castigo finales. Necesitamos advertir a la gente de que aquellos que rechazan los principios de vida de Cristo y su provisión de salvación, finalmente experimentarán un juicio terrible y “serán castigados de eterna destrucción” (2 Tesalonicenses 1:9). Necesitamos proclamar osadamente las grandes alternativas entre la vida eterna y la destrucción permanente. La restauración del punto de vista bíblico sobre el juicio final puede soltar la lengua de los predicadores, porque podrán predicar esta doctrina vital sin el temor de representar a Dios como un monstruo.
Samuele Bacchiocchi (Ph.D., Pontificia Universita Gregoriana) es un profesor de religión en la Universidad Andrews, Berrien Springs, Michigan, E.U.A. Este artículo está basado en un capítulo de su nuevo libro Immortality or Resurrection? A Biblical Study on Human Nature and Destiny (Berrien Springs, Michigan: Biblical Perspectives, 1997). Su dirección postal es: 4990 Appian Way; Berrien Springs, Michigan 49103; E.U.A.
Notas y referencias:
• Todos los pasajes bíblicos que aparecen en este artículo han sido tomados de la versión Nueva Reina-Valera 1990.
1. Para información sobre investigaciones recientes sobre la naturaleza del infierno, ver Samuele Bacchiocchi: Immortality or Resurrection? A Biblical Study on Human Nature and Destiny (Berrien Springs, Mich.: Biblical Perspectives, 1997), pp. 193-248.
2. Ver William V. Crockett: “The Metaphorical View”, in William Crockett, ed., Four Views of Hell (Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1992), pp. 43-81.
3. Billy Graham: “There Is a Real Hell”, Decision 25 (Julio-Agosto 1984), p. 2. En cierto lugar, Graham pregunta: “¿Podría ser que el fuego al que se refirió Jesús es una eterna búsqueda de Dios que nunca se satisface? El estar lejos de Dios para siempre, separados de su presencia, sería, ciertamente, un infierno”. Ver The Challenge: Sermons From Madison Square Garden (Garden City, N. Y.: Doubleday, 1969), p. 75.
4. Crockett, p. 61.
5. Basil F. C. Atkinson: Life and Immortality: An Examination of the Nature and Meaning of Life and Death as They Are Revealed in the Scriptures (Taunton, England: E. Goodman, s. f.), pp. 85, 86.
6. Ibíd.
7. John Stott y David L. Edwards, Essentials: A Liberal-Evangelical Dialogue (London: Hodder y Stoughton, 1988), p. 316.
8. M. McNamara, The New Testament and the Palestinian Targum to the Pentateuch (New York: Pontifical Biblical Institute, 1978), p. 123.
9. Stott y Edwards, Essentials, pp. 318, 319.
domingo, 29 de diciembre de 2013
Ovnis ¿Estamos solos en el universo?
¿Son los ovnis extraterrestres de una galaxia lejana que tratan de invadir el planeta Tierra? El autor analiza lo que la Biblia dice acerca de este importante tema.
El 14 de junio de 1947, Mac Brazel encontró un área grande de restos de tiras de goma, papel de estaño y palos dispersos, que brillaban en la parte norte del rancho de Roswell, Nuevo México, donde él trabajaba como capataz. Informó al gobierno, y un equipo del ejército hizo la investigación. Finalmente, el gobierno emitió la declaración pública de que un globo meteorológico había caído en el predio de aquel rancho. Pero hasta el día de hoy, muchos aficionados a los ovnis insisten en que lo que permanece en esa estancia en realidad es el resultado de la caída de una nave espacial extraterrestre, con organismos extraños; pruebas todas que, según afirman, el gobierno ha estado tapando.
La mayoría de los informes de avistamientos y secuestros producidos por ovnis en los últimos sesenta años desde 1947 han sido protagonizados por individuos aislados, y los escépticos se han burlado. Sin embargo, el 13 de marzo de 1997 sucedió algo mucho más público en el cielo de Nevada, Arizona, y en el Estado mexicano de Sonora: Miles de personas testificaron haber visto luces en el cielo que viajaron hacia el sureste en un radio de unos 500 kilómetros, cubriendo aun la ciudad de Phoenix. Se informó que las luces tenían la forma de un gran triángulo. Entre los que afirman haber visto este fenómeno se encuentra el entonces gobernador de Arizona, Fife Symington.
Muchas personas tomaron fotografías del hecho, lo que hace difícil afirmar que las imágenes fueron el resultado de la manipulación digital de fotografías hechas con un propósito sensacionalista. Los análisis de las fotografías sugieren que si realmente fue un ovni, ¡se trató de uno que medía dos millas de largo! La Fuerza Aérea de los Estados Unidos informó que las luces que pasaron por Phoenix eran bengalas que se lanzaron desde aviones que estaban en una misión de entrenamiento. Los fanáticos de estos fenómenos se apresuraron a afirmar que el evento confirma que los extraterrestres están visitando nuestro planeta.
Aproximadamente en ese mismo tiempo apareció el cometa Hale-Bopp en el cielo, y algunas personas alegaron que un ovni lo fue siguiendo. Marshall Applewhite, líder de un culto llamado Heaven’s Gate (Puerta del cielo), convenció a 39 miembros de su grupo a suicidarse en masa entre el 24 y 26 de marzo de 1997, con la creencia errónea de que después de la muerte serían despojados de sus cuerpos terrestres, ¡para unirse a los “extraterrestres” en un ovni!
Una cuestión fundamental es determinar si existe vida inteligente fuera de nuestro planeta. Para los amantes de los ovnis, la respuesta es sí. Si esto es correcto, y si los ovnis son reales y están manejados por extraterrestres, entonces la siguiente pregunta candente es si estos seres son hostiles o amistosos.
¿Qué dice la Biblia?
Afortunadamente, la Biblia nos proporciona una muy positiva respuesta a la pregunta de si existe vida inteligente en otros lugares del universo: Efectivamente sí existe. El más importante ser inteligente fuera de nuestro planeta es el mismo Dios, que vive en un lugar que llamamos cielo. Y, según la Biblia, una raza de seres llamados ángeles habita en el cielo con él. La Biblia también nos informa que un conflicto estalló en el cielo hace miles de años, cuando algunos de los ángeles se rebelaron contra Dios y su gobierno, y los rebeldes se vieron obligados a vivir en nuestro mundo.
Apocalipsis cuenta la historia: “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:7-9).
La siguiente pregunta: ¿son los extraterrestres hostiles o amistosos? Según lo que acabamos de leer en Apocalipsis, la respuesta depende a qué seres nos estamos refiriendo. Todo el mundo da por supuesto que Dios y los ángeles fieles son amistosos, a la vez que es seguro decir que Satanás y los demonios son hostiles a nuestros intereses.
La cuestión de si los ovnis son reales o no depende en parte de la clase de pruebas que usamos para afirmarlo o negarlo. Si demandamos evidencias aportadas por personas que están calificadas para hacer una investigación científica, sin prejuicios (en caso de que esto sea posible), entonces la respuesta es no. Hasta la fecha ninguna de estas pruebas ha aparecido en fuentes de información confiable, como libros de renombre, o ciertas revistas o periódicos científicos. Sin embargo, si quedamos satisfechos con aceptar el testimonio de personas maduras que en su sano juicio afirman haber visto de cerca objetos voladores no identificados, entonces quizá la respuesta es sí.
¿Qué si realmente es cierto?
Si algún día un informe científico y serio concluyera que los extraterrestres son reales, entonces nos encontraríamos ante una pregunta muy importante: ¿Quién opera estos ovnis? Quienes hacen ciencia ficción dirían que son operados por extraterrestres que proceden de una lejana galaxia, que han evolucionado hasta alcanzar un desarrollo mucho mayor que el de los seres humanos. Y, según el sentido común, estos invasores alienígenas serían probablemente amistosos; a pesar del hecho de que la ciencia ficción, a fin de alimentar la imaginación conflictiva, los retrata generalmente como muy hostiles.
Sin embargo, en caso de que una invasión extraterrestre fuera documentada de tal modo que satisficiera aun al más escéptico de los escépticos, la Biblia sería la única fuente segura de información. No el sentido común ni la imaginación ni aun la propia ciencia. El mejor lugar para informarnos acerca de quiénes son los extraterrestres y si son hostiles o amistosos, es la Biblia. Y aquí está lo que la Sagrada Escritura dice de este tema.
En primer lugar, algún día habrá una invasión del planeta Tierra por extraterrestres. Antes de su partida de esta Tierra, Jesús prometió regresar con sus ángeles (ver S. Mateo 24:30, 31; S. Juan 14:1-3). Y la respuesta a la pregunta de si Jesús y sus ángeles serán hostiles o amistosos depende de quién eres y de qué lado estés en ese momento. La Biblia dice que el pueblo de Dios se regocijará, pero que los que han rechazado a Dios se aterrorizarán, y pedirán a las rocas y a las montañas que los cubra del rostro del que viene a rescatar a su pueblo (véase S. Lucas 21:28, Apocalipsis 6:15-17).
La Biblia también dice que cuando Jesús regrese, el mundo entero será sacudido por un poderoso terremoto (véase Apocalipsis 6:12-17; 16:17-20), y los ángeles levantarán a los hijos de Dios hasta el cielo para encontrarse con Jesús en el aire (ver S. Mateo 24:31; 1 Tesalonicenses 4:16, 17).
La venida de Cristo y los ovnis
Esta descripción de la segunda venida de Cristo es más pertinente, en relación con el tema de los ovnis, de lo que puede ser evidente a primera vista. Porque si alguna vez se documentara fehacientemente la llegada de ovnis a nuestro mundo, entonces estos objetos voladores serían manejados por extraterrestres que serían fieles a Dios o a Satanás. Y puesto que Dios ya ha registrado detalladamente el modo en que él y sus ángeles vendrán a la Tierra, debemos rechazar cualquier invasión extraterrestre que no coincida con la descripción dada por la Biblia.
De hecho, Jesús mismo nos advirtió al respecto. Y nos dio información con el propósito de evaluar cualquier futura invasión extraterrestre de nuestro planeta que no sea la suya: “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos… Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (S. Mateo 24:24, 26, 27).
Si los ovnis aparecen alguna vez en el cielo de nuestro planeta, y su realidad es efectivamente confirmada por las autoridades confiables y competentes, quienes creemos en la Biblia debemos negarnos a aceptarlos como amistosos. Por el contrario, debemos ser muy precavidos, porque no provienen de una galaxia distante, sino que son demonios que han estado habitando el planeta Tierra y han estado atormentando a los seres humanos desde que fueron arrojados del cielo, hace miles de años, como dice el Apocalipsis.
El director de la película Día de la Independencia —que trataba de una invasión extraterrestre— puso en boca del personaje que hacía de presidente de los Estados Unidos las siguientes palabras: “La pregunta de si estamos o no solos en el universo ha sido respondida”.
Afortunadamente, para los que creemos en la Biblia, la pregunta fue respondida hace miles de años. La verdadera segunda venida de Cristo destruirá la Tierra completa y literalmente. Apocalipsis afirma que en ocasión de la segunda venida del Señor habrá un gran terremoto (véase Apocalipsis 6:12; 16:18-20). Así, nadie lo confundirá o lo falsificará. Por lo tanto, si los ovnis aparecen realmente alguna vez en nuestro planeta, podemos estar seguros de que son de origen demoníaco. Por otra parte, si hay una invasión extraterrestre en la que los extraterrestres simulan ser Cristo y sus ángeles, entonces será una señal de que Jesús está muy cerca de volver a rescatar a sus hijos.
Jesús tomó en serio esta cuestión. Justo en el centro de su advertencia sobre los falsos cristos y falsos profetas, nos dijo: “Ya os lo he dicho antes” (S. Mateo 24:25).
¡Él realmente quiere que comprendamos esto!
Fuente: El Centinela
jueves, 30 de mayo de 2013
¿Cómo identificar a un futuro líder? - Para analizar
Uno de los principios de iglesias que crecen y son saludables es la formación de nuevos líderes. Este asunto es bien enfatizado en la actualidad como discipulado transformador y tiene que ver con la tarea del líder en la formación de nuevos líderes o futuros líderes. En ese afán, publicamos a continuación un valioso artículo que sin duda presenta aspectos importantes a considerar. Sugerimos sin embargo, analizarlo y retener lo bueno. A continuación tal como está publicado en MINISTROS.ORG:
¿Cómo identificar a un futuro líder?
Identificar correctamente a las personas con potencial en nuestro medio es uno de los desafíos que nos presenta el ministerio.
Los más destacados deportistas no suelen ser buenos directores técnicos, ni es común que los mejores músicos se conviertan en reconocidos directores de orquesta. Es vital que el pastor sepa diferenciar entre las personas con habilidad y aquellas con capacidad para ser líderes, pues no son equivalentes.
Quisiera compartir algunas características que me han servido para identificar a potenciales líderes.Trayectoria La mejor forma de saber cómo se desenvolverá un líder en el futuro es conocer su desempeño en el pasado, especialmente cuando no gozaba del reconocimiento oficial de la institución. Un líder no se convierte en tal simplemente porque le asignamos una tarea o responsabilidad.
El que es líder por naturaleza siempre lo es; no requiere de un título para ejercer su ministerio.VisiónAl líder con potencial se le iluminan los ojos cuando habla del futuro. Es alguien con la facultad de ver lo que aún no existe y de imaginar cómo sería la iglesia si esa realidad se alcanzara. Y no solamente se entusiasma con sus propias visiones sino que —lo más importante— es capaz de abrazar las visiones y los sueños de otros.Insatisfacción santaExisten muchas personas insatisfechas hoy, pero solamente unas pocas se sienten impulsadas por su insatisfacción a mejorar lo que poseen en el presente. La mayoría simplemente se queda en la fase de la crítica, pero los líderes en potencia siempre se preguntan cómo podrían perfeccionar lo que existe en la actualidad. Más que señalar lo infuncional se especializan en buscar las formas de optimizar los procesos y perfeccionar los proyectos en que trabajan.Propuestas prácticasUna de las objeciones a las ideas de la mayoría es su atascamiento en el plano de lo teórico, porque desconocen o ignoran las dificultades y complicaciones de la realidad. Proponen soluciones, sencillamente inaplicables.
El buen líder lo es precisamente porque entiende las dinámicas de ejecución de una idea y, por esto, sabe identificar claramente los pasos necesarios para alcanzar un objetivo.Cargar con el pesoCuando una persona aspira solamente a los privilegios del puesto, revela poca capacidad para el ministerio. El líder legítimo se muestra dispuesto a cargar con la responsabilidad de su liderazgo, de manera que trabaja más allá de las exigencias mínimas para un empleado.TenacidadOtro rasgo del potencial de un líder que busco observar es su disposición a persistir en explorar respuestas valientes y acertadas para un desafío. Cuando una persona muestra una tendencia a claudicar con facilidad ante los retos de la vida difícilmente alcanzará el éxito en el ministerio, en el cual la perseverancia es un factor crucial.
Un líder en potencia muestra tal tenacidad ante los obstáculos inesperados que es capaz de inspirar a los más tímidos a no darse por vencidos.Disciplina emocionalEl liderazgo siempre acarrea cierto grado de soledad, la cual se experimenta cuando se sufren las críticas o la incomprensión. Para poder afrontar estas situaciones un líder necesita la capacidad de distanciarse, en alguna medida, de sus emociones, para disponer su corazón a perseverar por el buen camino en medio de semejante realidad. El líder no debe desentenderse por completo de sí mismo, pero sí debe moverse con certidumbre en lugar de la confusión que deja la fluctuación de sus propias emociones.Respeto de colegasUn líder con potencial será reconocido como tal por otros líderes, quienes también trabajarán para que esa persona madure. El respeto que ellas le brinden será vital a la hora de emprender nuevos proyectos, pues el líder no podrá avanzar si no sostiene buenas relaciones con otros en el equipo.
Respeto de la familia
Cuando evalúo el potencial de una persona también suelo analizar el respeto que su propia familia siente por ella. La clase de relación que un líder sostiene con quienes goza mayor intimidad expresa a las claras la forma en que trabajará con su propio equipo. Las actitudes necesarias para alcanzar el éxito en el Reino se cultivan en el seno del hogar.Carisma naturalEl líder natural tiende a llamar la atención sin proponérselo, aun cuando se encuentra en reuniones informales. No porque sea una persona egocéntrica, sino porque otros tienden a gravitar hacia ella, pues posee un magnetismo y una autoridad que resultan irresistibles. Podemos identificar con facilidad al líder en potencia porque siempre está rodeado de otras personas.
Metas realistas
Uno de los factores que descarrilan a muchos líderes es su aspiración a exigir cierto nivel de perfección en sus seguidores, el cual simplemente no es alcanzable. Un buen líder sabe aceptar las imperfecciones de sus consiervos y asume que en el proceso del trabajo con ellos se escaparán algunos errores. Esta posibilidad no lo paraliza, ni tampoco lo lleva a un sofocante control sobre los demás. Más bien asume esta realidad como parte del precio que debe pagar por trabajar en equipo.ConclusiónCuando veo a una persona con estas características sé que he descubierto a un líder en potencia y me dispongo a invertir en la vida de ella. Los resultados de mi inversión no siempre serán inmediatos, pero sé que indudablemente esta persona enriquecerá mi propia experiencia de servir al Señor. Con el tiempo, por la gracia de Dios, se convertirá en una verdadera bendición para la iglesia, pues ayudará a muchos a crecer hacia la plenitud de la medida de Cristo.
Por
Fred Smith
Christianity Today
martes, 21 de mayo de 2013
¿Puede un Cristiano ir a la Guerra?
Por: Dr. Angel Manuel Rodríguez, Teólogo
L os cristianos, ¿deberían participar de la guerra? ¿Cuál es la posición de la iglesia? La Iglesia cristiana ha reflexionado acerca de la guerra y las actitudes que los cristianos deberían tener hacia ella desde hace siglos.
Desafortunadamente, no estoy seguro de que pueda dar una respuesta específica a sus preguntas, pero déjeme considerar algunas cosas.
1. La guerra como un constante fenómeno social. Tanto como el fenómeno del pecado sea parte de la experiencia humana, la guerra, hasta cierto punto, caracterizará la vida social y la relación entre las naciones (Mat. 24:6). Los hombres siempre han vivido bajo la amenaza o la realidad de la guerra; la paz absoluta en el mundo es una utopía, tal como lo demuestra la historia humana.
2. La guerra siempre es mala. Deberíamos reconocer también que no existe tal cosa como una guerra justa. Sólo Dios, que es todopoderoso y amoroso, puede definir y realmente llevar a cabo una guerra cuyo resultado sea la paz permanente. Los intentos cristianos de definir las condiciones bajo las que sería adecuado participar de la guerra ha dado lugar al concepto tradicional de la guerra justa. Este concepto provee algunos lineamientos que podrían ser útiles para los cristianos, pero no debe dar la impresión de que, bajo ciertas circunstancias, la guerra puede ser moral oreligiosamente justificable. La iglesia debe insistir siempre en lo maléfico de las guerras humanas.
3. Promover la paz y la reconciliación. La persistencia de las guerras fuerza a la iglesia a pensar en cómo relacionarse con este mal social. En este contexto particular, la gran función de la iglesia es promover y apoyar la paz y la reconciliación (Mat. 5:9). Así es que la iglesia debe luchar contra la guerra, una tarea sin fin en un mundo de rebelión y agresión. La iglesia siempre debe tener la voluntad de servir a las dos partes involucradas en un conflicto potencial o real, e intentar evitarlo o finalizarlo.
4. Proveer instrucción a los feligreses: También deberíamos reconocer que, en algunos casos, la participación de los miembros de iglesia en la guerra es inevitable. Por lo tanto, se los debe invitar individualmente a reflexionar en cómo deberían relacionarse con este fenómeno. Es la responsabilidad de la iglesia brindarles orientación para que puedan determinar qué hacer como cristianos. Deberíamos oponernos al belicismo. Si la función de la iglesia en el contexto de la guerra es hablar de paz y reconciliación, debe promover el antibelicismo entre sus miembros, basada en la enseñanza bíblica del valor de la vida humana. Los miembros que no desean participar de ninguna manera de la guerra, a toda costa, deberían encontrar apoyo emocional y espiritual en la iglesia, para poder permanecer fieles a su llamado. Es la responsabilidad de la iglesia promover la importancia de obedecer a Dios entre los feligreses que, por alguna razón, tienen que cumplir con el servicio militar. La lealtad a Dios debe estar por encima de la obediencia a los hombres. Cuando el servicio militar esté en abierto conflicto con las convicciones religiosas, Cristo y su iglesia esperan que los feligreses se mantengan leales a Dios. Debemos desear entrar en diálogo con los organismos oficiales del gobierno, en un esfuerzo por obtener para nuestros miembros el derecho de practicar sus convicciones religiosas mientras sirven al ejército.
5. Los miembros determinan el alcance de su participación. El alcance de la participación de los feligreses en una guerra es un asunto entre ellos y Dios. Aunque la iglesia no debería dar la impresión de que ciertas guerras son justificables, y por lo tanto justas, debe reconocer que, en algunas situaciones, los miembros pueden percibir que tienen que elegir el menor de dos males, y que cualquiera de ellos pude requerir su participación en un conflicto defensivo. En esos casos, los feligreses pueden beneficiarse al examinar los principios de la guerra justa, sin concluir que la guerra en sí misma, o su participación en ella, es moralmente justificable.
Entre los principios de la guerra justa que podrían serles útiles, se sugieren los siguientes: (1) El propósito final es la paz; (2) la guerra es el último recurso; (3) la violencia debe limitarse a los que portan armas; y (4) debe utilizarse el mínimo de fuerza necesaria para la victoria. Estos elementos establecen algunos parámetros que ayudarán a que la guerra sea menos inhumana, e intentar seguir el llamado de Jesús de amar a nuestros enemigos (Mat. 5:44). Mientras tanto, anhelamos un futuro donde no habrá más guerra ni muerte (Isa. 2:3, 4).
L os cristianos, ¿deberían participar de la guerra? ¿Cuál es la posición de la iglesia? La Iglesia cristiana ha reflexionado acerca de la guerra y las actitudes que los cristianos deberían tener hacia ella desde hace siglos.
Desafortunadamente, no estoy seguro de que pueda dar una respuesta específica a sus preguntas, pero déjeme considerar algunas cosas.
1. La guerra como un constante fenómeno social. Tanto como el fenómeno del pecado sea parte de la experiencia humana, la guerra, hasta cierto punto, caracterizará la vida social y la relación entre las naciones (Mat. 24:6). Los hombres siempre han vivido bajo la amenaza o la realidad de la guerra; la paz absoluta en el mundo es una utopía, tal como lo demuestra la historia humana.
2. La guerra siempre es mala. Deberíamos reconocer también que no existe tal cosa como una guerra justa. Sólo Dios, que es todopoderoso y amoroso, puede definir y realmente llevar a cabo una guerra cuyo resultado sea la paz permanente. Los intentos cristianos de definir las condiciones bajo las que sería adecuado participar de la guerra ha dado lugar al concepto tradicional de la guerra justa. Este concepto provee algunos lineamientos que podrían ser útiles para los cristianos, pero no debe dar la impresión de que, bajo ciertas circunstancias, la guerra puede ser moral oreligiosamente justificable. La iglesia debe insistir siempre en lo maléfico de las guerras humanas.
3. Promover la paz y la reconciliación. La persistencia de las guerras fuerza a la iglesia a pensar en cómo relacionarse con este mal social. En este contexto particular, la gran función de la iglesia es promover y apoyar la paz y la reconciliación (Mat. 5:9). Así es que la iglesia debe luchar contra la guerra, una tarea sin fin en un mundo de rebelión y agresión. La iglesia siempre debe tener la voluntad de servir a las dos partes involucradas en un conflicto potencial o real, e intentar evitarlo o finalizarlo.
4. Proveer instrucción a los feligreses: También deberíamos reconocer que, en algunos casos, la participación de los miembros de iglesia en la guerra es inevitable. Por lo tanto, se los debe invitar individualmente a reflexionar en cómo deberían relacionarse con este fenómeno. Es la responsabilidad de la iglesia brindarles orientación para que puedan determinar qué hacer como cristianos. Deberíamos oponernos al belicismo. Si la función de la iglesia en el contexto de la guerra es hablar de paz y reconciliación, debe promover el antibelicismo entre sus miembros, basada en la enseñanza bíblica del valor de la vida humana. Los miembros que no desean participar de ninguna manera de la guerra, a toda costa, deberían encontrar apoyo emocional y espiritual en la iglesia, para poder permanecer fieles a su llamado. Es la responsabilidad de la iglesia promover la importancia de obedecer a Dios entre los feligreses que, por alguna razón, tienen que cumplir con el servicio militar. La lealtad a Dios debe estar por encima de la obediencia a los hombres. Cuando el servicio militar esté en abierto conflicto con las convicciones religiosas, Cristo y su iglesia esperan que los feligreses se mantengan leales a Dios. Debemos desear entrar en diálogo con los organismos oficiales del gobierno, en un esfuerzo por obtener para nuestros miembros el derecho de practicar sus convicciones religiosas mientras sirven al ejército.
5. Los miembros determinan el alcance de su participación. El alcance de la participación de los feligreses en una guerra es un asunto entre ellos y Dios. Aunque la iglesia no debería dar la impresión de que ciertas guerras son justificables, y por lo tanto justas, debe reconocer que, en algunas situaciones, los miembros pueden percibir que tienen que elegir el menor de dos males, y que cualquiera de ellos pude requerir su participación en un conflicto defensivo. En esos casos, los feligreses pueden beneficiarse al examinar los principios de la guerra justa, sin concluir que la guerra en sí misma, o su participación en ella, es moralmente justificable.
Entre los principios de la guerra justa que podrían serles útiles, se sugieren los siguientes: (1) El propósito final es la paz; (2) la guerra es el último recurso; (3) la violencia debe limitarse a los que portan armas; y (4) debe utilizarse el mínimo de fuerza necesaria para la victoria. Estos elementos establecen algunos parámetros que ayudarán a que la guerra sea menos inhumana, e intentar seguir el llamado de Jesús de amar a nuestros enemigos (Mat. 5:44). Mientras tanto, anhelamos un futuro donde no habrá más guerra ni muerte (Isa. 2:3, 4).
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